pero aún prefiero creer y elijo confiar en mi método.
mis objetos, testigos mudos e inanimados, expertos en la evocación de las causas de mi identidad, merecen de acuerdo a su categoría, desde una cristiana sepultura o un reciclaje políticamente correcto, hasta la más terrible inquisición.
serán sometidos a tormento para confesar sus filiaciones con otros recuerdos igual de prohibidos y censurados. cada cual tendrá su exorcismo.
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